martes, 3 de enero de 2012

MIAUUUUUU!!!!!

Hoy les toca a ellos, a los mininos, ser los protagonistas del blog.

Oigo a mucha gente decir que los gatos son ariscos, que no son buenos animales de compañía, que son demasiado independientes... creo que esas personas no han convivido nunca, de verdad, con un gato... Si yo os contara... Bueno, para eso estoy aquí, ¿no?, para contaros cosas... pues ale!, me voy a despachar a gusto  :-)

Siempre he tenido gatos, de uno u otro modo... en casa de mi padre, en la casa de veraneo, en mi propia casa... Estoy acostumbrada a tratar con ellos, y creo que ellos también se acostumbran fácilmente a mí. Alguno de mis gatos ha visto nacer a mis hijos, otros han llegado después... han convivido con perros, ratones, pogonas... Incluso con los bebés siempre se han mostrado cariñosos, comprensivos y pacientes... Tengo que rescatar algunas fotos que van a dejar a más de uno con la boca abierta...

Os decía que creo que tengo una "mano" especial con los gatos. Siempre aparecen gatos alrededor de mi casa, unos deciden quedarse, otros están un tiempo rondando y luego se van... incluso los gatos de mis vecinos parecen preferir a veces mi casa a la suya propia, lo que no me da precisamente pocos problemas... Mis amigos bromean con ello y me llaman "la encantadora de gatos" (Cat Whisperer) porque incluso gatos que anteriormente, con otras personas, han tenido comportamientos desordenados, conmigo se relajan, se tranquilizan...

Mi gata Perla, que decidió venirse a vivir conmigo el pasado verano, era desconfiada, arisca, gruñia en cuanto la tocabas... Yo entendía que sólo venía a casa a por comida y un sitio donde dormir. Pero mi casa no era un sitio precisamente tranquilo con tres niños y otros tres gatos en ella, aún así, Perla se quedaba allí, junto a mí todo el tiempo.

Por ciertas circunstancias, ese mismo verano tuve que irme a vivir con mi padre. Llevé conmigo a mis hijos, a Perla y a Morfeo (mis otros dos gatos se quedaron temporalmente en mi antigua casa). Mi padre tiene otros dos gatos y cinco perros. Tiene una casa grande, pero los encuentros entre unos y otros eran inevitables. Perla se pasaba el día recluida en mi dormitorio, no quería contacto con nadie y se ganó la fama de gata arisca y "borde". Se granjeó la enemistad de todos ( y eso que la niña tiene una caidita de ojos que desarma al más pintado), así que en cuanto me dieron mi casa nueva la llevé allí junto con mis otros gatos. Desde ese momento cambió por completo. Ahora es una gata dulce, cariñosa, mimosa incluso! Ha encontrado su sitio.

Lo dicho, cualquier día de estos igual hasta hago un programa de TV y desbanco al mismísimo Cesar Millán!!! jajajaja

1 comentario:

  1. Pues oye nos hace falta un encantador de gatos, así que ya sabes...

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